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ABONO ORGÁNICO

Los fertilizantes orgánicos. Los conceptos básicos. Sobre los fertilizantes orgánicos. Riesgos respecto al estiércol animal. Tratamientos para disminuir los riesgos. Preparación del abono. Formas de uso. Ventajas del uso. Prácticas adecuadas en el manejo

 

 

Los fertilizantes orgánicos

En esta parte del Curso se trata el tema de los fertilizantes orgánicos, en particular de su preparación y de los cuidados que hay tener en su empleo. También incluye los tratamientos para reducir los riesgos de contaminación, y la forma de utilizarlos. El tema está asociado al de la Calidad Orgánica, así como al del Huerto Orgánico. Debido a la capacidad de aprovechamiento de desechos orgánicos, también está ligado al Programa Valle Limpio.

Así, esta página del Curso comprende las siguientes partes.

  • Una introducción con las explicaciones básicas.

  • Los fertilizantes orgánicos.

  • Los riesgos respecto al uso del estiércol animal.

  • Los tipos de tratamiento para disminuir los riesgos.

  • La pervivencia de bacterias y virus.

  • El proceso de transformación en abono.

  • Las recomendaciones para su empleo.

  • Las ventajas del abono orgánico.

  • El almacenamiento.

  • Las precauciones en la aplicación.

Los conceptos básicos

 

El suelo necesita alimentarse para poder brindarle al hombre productos que él a su vez necesita para nutrirse. El modo de enfrentar este requerimiento parte de la forma en que se enfoque el suelo: como ser vivo que ambienta vida, o sólo como elemento inerte al que se le puede ir agregando los componentes faltantes. En cualquiera de los casos, el suelo (o la propia planta) recibe sustancias adicionales para la nutrición.

Los fertilizantes

En general, los terrenos empleados para la agricultura demandan de complementos nutritivos que enriquezcan el suelo. Se hace a través de fertilizantes, naturales o sintéticos que mejoran la calidad del suelo, y le ayudan en su tarea de producción.

La fertilización constituye una práctica común en la agricultura, de ahí que es importante enfatizar en el tipo de la misma y sus correspondientes implicancias.

 

Las categorías de los fertilizantes

Se distinguen dos: orgánicos e inorgánicos, dependiendo del material empleado en su preparación.

Los fertilizantes orgánicos provienen de materiales vegetales o animales, y son objeto preferente de esta página del Curso.

Los fertilizantes inorgánicos se consiguen de procesos químicos comerciales. En su uso deben atenderse riesgos de contaminación química, y eventualmente microbiana al combinarse con agua o por el empleo de equipo de aplicación mal mantenido.

 

Sobre los fertilizantes orgánicos

 

Definición

Los fertilizantes orgánicos se obtienen por transformación de estiércol animal, de restos de cosecha, o en general de residuos orgánicos. Su tratamiento conduce a la formación de abono.

Estos materiales permiten obtener fertilizantes eficaces, y serán seguros si se preparan adecuadamente. Incluso, cuando se aprovechan desechos orgánicos, se contribuye a la salud pública al evitar que se constituyan en fuente de contaminación.

 

La incorporación del abono enriquece la capacidad del suelo para albergar una gran actividad biológica, la cual tiene varias implicancias favorables.

  • Ayuda a mejorar la estructura del suelo.

  • Permite la labor de las bacterias ayudando a sintetizar los nutrientes.

  • Otros elementos despiden antibióticos, y los hay que producen el típico olor a tierra mojada.

  • También existen las auxinas que influyen en el desarrollo de las plantas vecinas

  • En el intercambio suelo - planta, uno a dos centenares de millones de bacterias en cada gramo de suelo, pueden vivir de las sustancias del suelo y de excreciones radiculares entregando a su vez nutrientes.

 

Riesgos respecto al estiércol animal

 

El uso sin tratar de materias fecales de origen animal (y humano) se constituye en un riesgo de contaminación de los productos, y un peligro en caso de que estos estén destinados al consumo en fresco.

Los organismos patógenos asociados a estos riesgos pueden ocasionar enfermedades gastrointestinales, siendo la escherichia coli una de las más infecciosas. Se encuentra con frecuencia en las vacas, ovejas y ciervos.

Otros como la salmonella y el cryptosporidium, pueden encontrarse en los excrementos de origen humano y animal.

La tasa de supervivencia de estos contaminantes es muy elevada, dependiendo de diferentes factores como el tipo de suelo, el volumen aplicado de estiércol, la acidez del suelo y el momento de la aplicación.

Como es de esperarse, la aplicación continua de estiércol animal no tratado, incrementa el riesgo de supervivencia de los patógenos, así como el de contaminación de las áreas vecinas.

 

El estiércol sin tratar no debe utilizarse como fertilizante por los riesgos anotados. En la eventualidad de su uso, será preferible emplearlo en la etapa de preparación del terreno y antes de la siembra, procurando que transcurra el mayor tiempo posible. Se estima que algunas bacterias patógenas pueden sobrevivir en el estiércol por un periodo de un año, o más.

Hay también que tomar en cuenta que el producto que crece a poca profundidad o en la superficie, es más susceptible de contaminarse. Eventualmente, el efecto del polvo puede contaminar productos a mayor distancia de la superficie del terreno.

 

Tratamientos para disminuir los riesgos

 

Para reducir los riesgos en el uso del estiércol, es necesario someterlo a un proceso de degradación y descomposición. La acción de bacterias y hongos fermenta el material orgánico y lo va estabilizando en la forma de humus.

Los microorganismos que contribuyen en la formación del abono requieren de oxígeno, el cual lo toman del existente en los propios desechos.

El alto calor que se genera por el proceso de fermentación, reduce los riesgos de contaminación biológica. El propio calor acelera el proceso de descomposición y deviene en la destrucción de los microorganismos adversos.

 

Los tipos de tratamiento

Para transformar los desechos orgánicos en abono, se dispone de dos tipos de proceso: pasivos y activos.

En los procesos pasivos, se deja a la naturaleza y las condiciones ambientales a que favorezcan el proceso de transformación gradual en abono.

En los procesos activos se brindan tratamientos para acelerar el proceso de transformación, activando justamente las condiciones que requieren los microorganismo más favorables para el abono.

 

Los tratamientos pasivos

El proceso natural de degradación y descomposición demanda de un tiempo para ser efectivo. Ello depende de las propias condiciones naturales como humedad, temperatura y radiación solar.

Justamente tomando en cuenta que los microorganismos más activos en la formación de abono, son aerobios (demandan oxígeno). Al no removerse el material, se desarrollan condiciones anaerobias que demoran el proceso de transformación.

 

Justamente el mayor problema que se aduce de este tratamiento es el tiempo que requiere para reducir significativamente la población de patógenos. La cantidad de tiempo que se necesita depende de las condiciones ambientales, la estación del año, el origen y tipo de estiércol así como de la materia orgánica empleada.

Sin la remoción del material, las altas temperaturas se concentran en el interior de la pila, mientras que en la periferia se mantienen temperaturas ambientales.

 

De otra parte, los microorganismos que mejor actúan en la formación del abono, demandan de un nivel adecuado de humedad (40 a 50 por ciento). Sin remoción, las condiciones de humedad son desiguales y en general tienden a disminuir, dependiendo de las condiciones ambientales.

No hay información precisa respecto al tiempo de sobre vivencia de las bacterias patógenas, pero se estima que puede llegar a un año o más. Los gráficos adjuntos brindan información sobre ello.

 

Debido a ello, no se recomienda emplear estiércol animal no tratado durante el periodo de cultivo.

Otro factor a tomar en cuenta es el de la temperatura. Al interior de la pila es recomendable contar con una temperatura del orden de los 54 a 66 grados Centígrados. Esta temperatura favorece la constitución y desarrollo de bacterias termofílicas proclives a la digestión de materia orgánica. Cuando se alienta el calor, también se acelera el proceso de descomposición, y se colabora en la eliminación de microorganismos patógenos.

 

Los tratamientos activos

En estos tratamientos, las pilas del material son sometidas a condiciones que agilizan los procesos de transformación en abono. Se induce de manera artificial su conversión en abono. Básicamente comprenden las siguientes actividades.

  • Remoción de las pilas para favorecer la aireación.

  • Control de temperatura y humedad, y uso de aditivos para alcanzar los niveles necesarios.

El proceso está completo cuando la pila deja de estar caliente. Es la alta temperatura la que destruye los patógenos. Estrictamente, es recomendable un análisis microbiano del abono.

 

Preparación del abono

 

Los materiales

Existen diferentes proporciones que se adaptan a las condiciones de cada lugar. Las siguientes corresponden al abono Bocashi. Para preparar 55 a 60 sacos de abono orgánico, se requiere:

  • 40 a 50 sacos de estiércol desmenuzado (gallina, vaca, conejo, cuy, equino, ovino, porcino, etc).

  • 10 sacos de paja o rastrojo picado de cebada, avena, maíz, haba, arveja, trigo u otro).

  • 5 sacos de tierra del lugar, sin piedras ni terrones.

  • 2 sacos de ceniza y carbón quebrado en porciones pequeñas.

  • 1 saco de salvado o afrecho para engorde de animales.

  • 500 gramos de levadura granulada, o 3 barras de levadura fresca, o fermentado de maíz, o 2 sacos de Bocashi preparado previamente.

  • 8 tapas de chancaca, o 4 litros de melaza, o 6 kilos de azúcar rubia.

  • Agua, la necesaria para conseguir 50 a 60 por ciento de humedad, a prueba de puño.

 

La preparación

En un área seca y limpia, distante de la zona de cultivo a fin de no permitir contaminación, en piso impermeable o cementado.

  • Se coloca por capas los ingredientes: paja, tierra, estiércol, ceniza y carbón.

  • Disolver en agua la melaza, chancaca o azúcar, conjuntamente con la levadura.

  • El agua y la levadura se aplican uniformemente mientras se mezclan todos los ingredientes.

 

  • Se recomienda dar 2 o 3 vueltas a la mezcla, o más si es necesario hasta quedar uniforme.

  • Una vez mezclada, se extiende hasta que quede una altura de 1.20 a 1.50 m como máximo.

  • Se cubre con sacos de yute o lona. El abono debe quedar protegido del sol y la lluvia.

Para conseguir la temperatura adecuada, es recomendable los primeros cuatro días darle dos vueltas a la mezcla (mañana y tarde).

 

Una buena práctica es rebajar gradualmente la altura de la ruma a partir del quinto día, hasta llegar a una altura del orden de los 50 cm a los 18 días.

A partir del octavo día se puede realizar una vuelta al día. Entre los 18 y 21 días el abono ya ha logrado su maduración y su temperatura es igual a la ambiental, su color es gris claro, seco, con aspecto de polvo arenoso y de consistencia suelta.

 

 

Formas de uso

 

La cantidad y forma de aplicar el abono varía en función del cultivo, tipo y calidad del suelo, entre otros.

Uso para almácigo o semillero

Utilizar la mezcla del abono con el carbón pulverizado y cernido, para preparar un sustrato con proporciones que varían por tipo de cultivo. Lo recomendable es que el agricultor realice sus propias pruebas hasta encontrar la relación óptima.

 

Otras recomendaciones de uso

El abono estará cubierto lejos de los desechos y basuras, en precaución de nuevas contaminaciones. Igualmente tener cuidado de aves y roedores.

Tener cuidado con los equipos que estén en contacto con el abono. Deben ser limpiados antes de su uso.

Igualmente, el personal que manipula el abono debe tener hábitos apropiados de higiene.

 

Puede hacerse el abonado directamente en la base del hoyo donde se coloca la plántula, cubriéndolo con un poco de tierra para que la raíz no entre en contacto directo con el abono.

O puede abonarse a los lados de la planta. Sirve para una segunda y tercera abonada de mantenimiento al cultivo, y estimula el crecimiento de las raíces hacia los lados.

También puede hacerse un abonado directo a chorro continuo, al voleo o a golpes en el surco y mezclando con la tierra en donde quedará establecido el cultivo.

 

Ventajas del uso

 

El uso del abono orgánico en el suelo, le ayuda en su resistencia contra plagas y patógenos debido a que producen nutrientes que mantienen el suelo sano.

La fertilidad natural tiene que ser sostenida, debido a lo cual el abono debe producirse y mantenerse -preferentemente- en la misma parcela con los cuidados previamente señalados.

Junto con los estiércoles, son útiles los rastrojos de la cosecha, así como las prácticas de asociaciones y rotaciones de cultivos.

 

Como resultado de la aplicación de abonamiento orgánico:

  • Las plantas son menos propensas al ataque de plagas y enfermedades.

  • Tienen un mayor contenido de materia seca (un mayor peso por volumen).

  • Se conservan más tiempo en el almacén.

  • Los productos alimenticios son más nutritivos y ayudan mejor a la salud.

 

En relación con el suelo, el uso de abono orgánico contribuye con:

  • Mejorar la fertilidad biológica del mismo.

  • Mejorar su textura.

  • Incrementa la infiltración del agua.

  • Se retiene más la humedad, provocando un menor uso del agua de riego.

  • Se mejoran los rendimientos de los productos.

  • Mantiene microorganismos que sintetizan los nutrientes, y las plantas lo toman al ritmo de sus necesidades.

 

Prácticas adecuadas en el manejo

 

Hay que tomar cuidado para que el uso del abono no se convierta en un riesgo de contaminación de los productos finales. Ese cuidado debe alcanzar todas las etapas del cultivo y del producto. Desde las precauciones con el terreno seleccionado, su preparación, siembra, desarrollo del cultivo, cosecha y poscosecha.

Parte de esas prácticas han sido mencionadas previamente.

 

Tratamiento del estiércol y almacenamiento

El abono estará localizado cubierto y lejos de las zonas de producción, así como de las correspondiente al almacenamiento de productos agrícolas. La distancia depende de factores propios del predio, como la pendiente, las condiciones de viento o de la lluvia.

De preferencia, hay que establecer barreras entre el almacén y el área de cultivo. Esta separación alcanza al agua subterránea.

 

Para evitar la contaminación del agua subterránea, hay que contar con un piso de cemento o una superficie de material impermeable (de arcilla por ejemplo).

Entre los riesgos de contaminación por evitar está el del contacto del producto (o de su parte comestible) con el abono. Ello depende del tipo de producto y el modo de consumo.

 

Precauciones
  • Utilizar el abono orgánico antes de la siembra o en las etapas iniciales de crecimiento de la planta.

  • Aplicar cerca de las raíces y luego cubrir con tierra.

  • No aplicar cerca de la maduración o de la cosecha. Tener igual cuidado con las plantaciones vecinas.

 

 

Los registros

Mantener datos sobre la preparación, el origen del material, procedimientos de transformación, los resultados de los análisis microbiológicos.

Igualmente, las fechas, cantidades y métodos de aplicación, así como la persona responsable de la misma.

Esta información ayudará a la seguridad del producto y hacer el seguimiento y aprendizaje necesarios.

 

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