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En el lenguaje y entendimiento común occidental,
cultivar está restringido a las plantas, y criar a los
animales. El diccionario define a la agricultura como el arte de
cultivar la tierra. Y a cultivar como
dar a la tierra y a las plantas las labores necesarias para que
fructifiquen. En el diccionario también cultivar tiene la acepción de criar
y explotar seres vivos con fines industriales, económicos o científicos.
A su vez, el verbo criar significa dicho de una cosa o de un
ser vivo: Originar, producir algo. |
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Por ello la agricultura se le suele restringir al ámbito
puramente tecnológico (como conjunto de
teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del
conocimiento científico). Y su campo es el de las plantas, los
árboles y los animales de crianza.
La tarea de esta página del Curso es la
Agricultura Andina. Se presentan los rasgos tecnológicos saltantes,
generalmente comunes en los diferentes espacios de los Andes de nuestro
país. Inscritos y sólo entendibles en el marco de una concepción
integral generosa de la vida misma. Un rasgo saltante de esta
diferenciación es la visión andina que parte de considerar a todos los
seres como seres vivos. De ahí, que los estudiosos y cultores de
ella prefieren utilizar sólo el concepto de criar, comprendiendo
las labores adecuadas de cultivar como parte de la crianza. |

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Imágenes
facilitadas por Gorka Axuara, |
Altieri, en el trabajo de la referencia, considera a la agroecología
como una disciplina que delinea los principios ecológicos básicos
para estudiar, diseñar, manejar y evaluar agroecosistemas desde un punto
de vista integral, incorporando dimensiones culturales, socieconómicas,
biofísicas y técnicas.
Según el citado autor , esta disciplina se nutre del saber local, y
en el caso de los Andes Centrales propone que la principal fuente
sea la agricultura tradicional andina. Las condiciones
ambientales particulares, y difíciles de los Andes, y la pervivencia de
sistemas de producción que pese a las dificultades, todavía sostienen y
se sostienen en el ambiente regional andino, fundamentan esta propuesta. |
Consultar:
Altieri, Miguel. Enfoque Agroecológico para el desarrollo de Sistemas
de Producción Sostenibles en los Andes. CIED. Lima, 1996. |
Entonces, más allá del interés de la construcción de una disciplina
integral para agro ecosistemas, aquí se recoge el trabajo nuestro en sus
rasgos básicos, y se busca reafirmar el nombre que los años, los
conocimientos y la validez de los mismos le han otorgado frente al
mundo: la Agricultura Andina. En su base cultural, la
crianza no sólo es una tarea del hombre, también lo es de todos los
seres. En los Andes, todos crían. |
Imágenes de
diferentes trabajos del PRATEC. |
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¿Quién los cría? ¿Por qué los cría?
Debido a este reconocimiento generalizado de la crianza, habrán
plantas criadas por la comunidad humana y otras criados por la
naturaleza. La comunidad busca recrear la labor de la naturaleza en el
espacio denominado chacra. Cuando esta comunidad no lo hace con
suficiente cuidado, la planta retorna hacia el cuidado de la naturaleza.
De esta manera, se distinguen plantas criadas por los humanos, y
plantas criadas por la naturaleza. Ambas pueden ser útiles para
alimentarse o para medicina. Así hay un olluco (criado por la comunidad
humana) que sirve para alimento, y un olluco criado por la naturaleza
que sirve como medicamento. Como también es el caso de la quinua.
También algunas plantas criadas por la naturaleza sirven de alimento,
como los yuyos.
No son los únicos usos. El trébol criado por la naturaleza, se deja
porque contribuye a la fertilidad del suelo ayudando así al cultivo que
lo acompaña, que entonces crece vigoroso. En otras ocasiones actúan
juntos porque así se protegen mejor: la muña es repelente de plagas y
ayuda al desarrollo de los tubérculos.
En otras situaciones hay un destino asignado y respetado. Es el caso
de plantas que crecen en lugares aislados, y su crianza se considera a
cargo de las deidades. Sin embargo, cuando ocurren problemas de escasez
o sequía, por ejemplo, se emplean de estos productos como semilla
(cuando no como alimento) en un proceso de transplante y crianza humana,
lo cual suele dar lugar a una mayor diversidad genética. Reciben un
trato especial hasta su incorporación como plantas criadas por la
comunidad humana.
En este intercambio de trabajo del hombre y trabajo de la naturaleza,
no se reconoce progenitura u origen específico, aunque para algún grupo
diverso de cultivos se acepte una semilla madre.
No hay una relación espacial entre plantas criadas por el hombre y
aquellas criadas por la naturaleza. Pero todas sirven. En alguna forma y
en algún momento. |
En las
tesis contemporáneas aparecen los cultivos asociados, la rotación de
cultivos, y las barreras de protección.

El empleo
de la planta como alimento o medicamento es mejor entendido como el rol
criador de la planta. Es la forma en que ésta cría al hombre. O al
animal. O a otras plantas. De esta manera, hombre, animal o planta, son
criadores de la vida. Este rol se extiende a otros componentes de la
naturaleza. |
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| La altura tiene que ver con el qué sembrar. En la parte baja con
sitios de mayor calor, se siembra maíz, más no en la altura. El cuándo
sembrar está en función del clima. Las lluvias que mojan las chacras van
avisando el momento más apropiado. Si llueve poco, el año será mejor en
la parte alta, pero no en la baja. También se toma en cuenta la luna.
Hay que esperar que la luna esté madura. Al terminar la siembra, hay que
orar acordándose de todos. La fiesta consolida más a los grupos. Las
chacras deben estar siempre bien cuidadas. Hay que tener cuidado con los
gusanos. En algunos casos se usa ceniza (sola o mezclada con cal). En
otros, se usa sal. En otros casos se utilizan hierbas que ahuyentan a
los gusanitos. O zahumar con la placenta del caballo. Estas experiencias
se comparten.
En el tiempo de cosecha hay que separar la que sirve para semilla.
Dejarla orear para permitir su brote antes de colocarla en tierra. Con
cosechas buenas, se intercambian productos, y se celebran las fiestas
con todos. Siembre se observa el resulta para conocer si la semilla se
ha acostumbrado o no al suelo, o requiere moverse a mayor o menor
altura.
Nunca hay que dejar de sembrar y de criar. |
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ser orgullo del mundo. |
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