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LA CALIDAD ANDINA

La vida en ayllu. Sobre el concepto de Calidad. El caminar de las semillas. La salud en la chacra. La biodiversidad. La fe que no mueve montañas.

No me asombraré al encontrarme

 

La vida en ayllu

La tesis que se adopta en esta parte del Curso es que la agricultura de los Andes no puede entenderse aisladamente. Es parte de la vida. En este caso, es parte central asociada a los quehaceres de todos los días. En su actuación, es más extensa de lo que solemos entender por chacra o predio para cultivar.

Ésta y otras imágenes empleadas en esta página han sido tomadas de distintos trabajos de PRATEC.

Consultar, entre otros: Rengifo Vásquez, Grimaldo. Agrobiodiversidad y Cosmovisión Andina. Serie Kawsay Mama. Vol 4. Lima, 2003.

En los Andes, toda la naturaleza tiene vida. No existen expresiones abióticas. A las rocas, los animales, las plantas, los vientos, y aún a los astros se les reconoce formas de expresarse. Así es que se interpretan, por ejemplo, los solsticios (puntos más alejados de la órbita del Sol y que define situaciones climáticas casi estables, con máximos y mínimos de radiación solar. Vía estas señas, el hombre del Ande interpreta mensajes de la naturaleza en la forma de indicadores para actuar respecto a los cultivos.

Esta interpretación extensiva de la naturaleza, incluyendo al hombre, se establece sin jerarquías, reconociéndole a la semilla, por ejemplo, el desempeño equivalente de una persona. Como individuo que sin embargo, mantiene su existencia ligado a los otros miembros de la naturaleza. Conforman un tejido de elementos interdependientes. Un ser requiere estar vivo o regenerarse para permitir la vida de los otros, integradas armoniosamente en una comunidad llamada ayllu.

Siembra y Cosecha. Qolla Aymara.


Incorporando sincretismos o conciliaciones, en diferentes grados, se mantienen prácticas y se sostiene la ideología básica del Ande.  

Sobre el concepto de Calidad

La calidad, como la estética, son conceptos de difícil reflexión. Se asocian a objetos de distinta índole, y se expresan a través de las características intrínsecas de ellos, y de sus atributos externos, que provocan reacciones de satisfacción o deseos de posesión por otro. Cuando ese otro es el hombre, estamos frente al concepto actualmente convencional de la Calidad: el producto no debe hacerle daño al hombre.

Algo similar puede plantearse cuando se considera la calidad desde la satisfacción de los animales.

Podría haber una perspectiva desde otro elemento. Por ejemplo del suelo. Aquí, la actuación de calidad del suelo demanda su cuidado, su limpieza, su nutrición, su crecimiento y capacidad para albergar vida y permitir reproducirla.

O desde el punto de vista del agua. Necesita estar limpia para poder limpiar e ingerirse. Usarse sólo en lo indispensable. Colectarse para regular su empleo. Mantener sus depósitos naturales. Igualmente para sostener vida y permitir su multiplicación.

Cuando la Calidad es requerida del conjunto, del total, la exigencia es de armonía, de sostenimiento mutuo y permanente. Es la Calidad asociada al mundo andino.

El caminar de las semillas

 

Las semillas tienen un significado esencial en el Ande. Al considerársele un ser vivo se admite su capacidad para acostumbrarse o alejarse, reconociendo la chacra o el ayllu con las condiciones adecuadas. De esta manera, transitan en recorridos o sendas en donde dejan señas de su capacidad regenerativa. Debido a ello no hay un centro como máxima expresión de un cultivo determinado. Las rutas no son siempre las mismas: varían según las expresiones climáticas de cada año, por ejemplo. Y por supuesto son diferentes de un cultivo a otro.

Ello tiene varias implicancias. Está la de la expansión de la diversidad. También la transmisión de conocimientos en el estilo que permite esa diversidad. O de los parentescos que se crean entre las personas de esas rutas. O de solidaridad por algún problema climático. Además está el nexo que se establece entre los componentes de la naturaleza, pues todos contribuyen al acostumbramiento (o no) de la semilla. En particular, la relación de respeto y afecto entre el hombre y la semilla.


La salud en la chacra

 
En esta concepción integral, la salud humana está ligada a la salud de la naturaleza. A su vez, la enfermedad del hombre impacta el bienestar de la naturaleza. La enfermedad camina.

A su vez, el cuidado de la salud de los hombres, obliga al cuidado de la salud del resto de elementos de la naturaleza. De los suelos. Del agua. La chacra también debe estar sana. Debe el conjunto expresar la vitalidad característica de su capacidad regenerativa.

 

La biodiversidad

 
Ver el artículo sobre diversidad.
La biodiversidad es también una expresión de la naturaleza. Favorecida por la compleja geografía del país, la actuación del hombre, de la semilla, del suelo, del agua están directamente ligadas a ella. En la concepción revitalizadora, todos se preocupan de criar. Por ello la biodiversidad, es la hija de todos.

La fe que no mueve montañas

 
La religión es un componente importante en el desarrollo de cualquier sociedad. Definen comportamientos individuales y colectivos. Todavía en el ande, la religión Inca establece respetos y ceremonias. Sus bases organizadas datan, según se asume, desde Pachacutec donde una propuesta teológica unificada se esparce en el Tahuantinsuyo (1). Se trata de un solo dios, Wiracocha, quien según el mito de la creación, hizo un mundo desde la oscuridad. Los primeros hombres fueron gigantes creados a partir de tallas gigantes en piedra. Le parecieron demasiados grandes y quedaron en piedra, creando posteriormente hombres de su propia talla. Le disgustó su comportamiento, convirtiendo a algunos en piedra y destruyendo a otros con un diluvio excepto a tres ayudantes. Decide darle luz al mundo y desde la Isla del Titicaca emergen el sol, la luna y las estrellas. Después creó a los animales y a los hombres. Estos últimos, a partir de modelos en arcilla. Les dio vida y les dijo que debían ir por debajo de la tierra y emerger en los lugares dónde él había decidido que moraran.

El mito central se complementa con las historias de origen de las distintas aldeas. Coinciden en que los hombres originalmente habían salido de pacarinas, lugares sagrados correspondientes a colinas, cuevas, rocas o manantiales (vinculados con el interior de la tierra). Las pacarinas se convirtieron en importantes santuarios.

En el Mito de los Hermanos Ayar o de Pacari-Tampu (2), ellos salieron de Tampu-Tocco (pacarina con ventanas) en una expresión clara de vinculación con la naturaleza: Ayar Cachi (con sal), Ayar Uchu (con ají), Ayar Auca (con oca) y Ayar Manco (como jefe).

(1) Tomado de El Mito Inca de la Creación en Rowe, John H. Los Incas del Cuzco. Instituto Nacional de Cultura - Región Cusco. Cusco, noviembre 2003.

(2) Tomado de Tamayo Vargas, Augusto. Literatura Peruana, Tomo I. Editorial Miranda. Lima, 1953.

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