|
|
Entre los griegos se distinguían tres formas de gobierno: el de uno,
el de unos pocos y el de todos. Esto es, la monarquía, la oligarquía y
la democracia. La democracia directa, ejercida en ciudades
pequeñas, permitía el ejercicio ciudadano en asambleas, con voz y voto,
sin intermediación. |
 |
Actualmente, esta capacidad de gestión de asuntos públicos, se ejerce
a través de la votación para elección de representantes, cuyo mandato
–supuestamente- puede ser revocado. Esta forma se conoce como
democracia representativa.
La calidad de la democracia se traducirá en aquella de la gestión
pública: un buen gobierno que orienta sus acciones hacia el
bien común. El privilegio del bien de la comunidad sobre el bien
privado, según se entiende desde los albores de la democracia,
beneficia a ambos. |

Ver reflexiones adicionales
en
http://teofilovs.blogspot.com |
|
|
|
Con la aparición de los partidos políticos especialmente en su
identificación ideológica con sectores sociales determinados, y la
obligación de organizar las votaciones a través de ellos, esta
democracia representativa fragmenta a la sociedad y se corre el riesgo
de que el poder sea asumido por un grupo, deformando en consecuencia el
sentido original de la democracia.
Cuando no existe suficiente fortaleza ideológica, puede derivarse
incluso en un predominio territorial (el de los grandes conglomerados
urbanos, por ejemplo). A través de esta deformación de la democracia,
podría aparecer el dominio de un solo partido o grupo político. En
previsión a ello, la prohibición de la reelección bien puede conducir a
la alternancia en el poder, pero no necesariamente resuelve la
dominancia territorial especialmente en países centralizados como el
nuestro. |
|
|
|
|
La alternancia, aún resultante de votaciones reñidas, no es garantía
de que el gobierno nacional electo se comporte según las expectativas de
la mayoría. Ello también puede repetirse en un gobierno regional:
autoritarismo, abuso de poder, falta de transparencia, corrupción. En
consecuencia: escasa participación ciudadana institucionalizada,
desatención de los sectores más necesitados.
El abandono de la lógica partidaria sería un inicio recomendable en
la búsqueda de un buen gobierno de la región. Ello se establece a partir
de un ideario regional. |
|
|
Los esfuerzos por precisar la
ideología regional, conducen a los objetivos o aspiraciones de la
población identificada con ella. Cuando menos se les reconoce estos
tres ideales regionales o aspiraciones: |
|
•
Autonomía. Esto es, plena libertad para tomar sus propias
decisiones en asuntos que afectan la vida de la población, sin
interferencias foráneas. La búsqueda de un destino del cual el colectivo
asume su propia responsabilidad. Demanda de un gobierno regional sólido
y una activa participación ciudadana.
• Unidad. Implica la indivisibilidad territorial. No exige una
única cultura. Es la solidaridad en la diversidad cultural. Se expresa
en forma única en asuntos de interés regional.
• Identidad. Corresponde al perfil que define el carácter
regional basado generalmente en su historia, lengua, folclore,
geografía. Busca, sostiene y proyecta una individualidad o autenticidad:
ser uno mismo. De ahí su relación con los movimientos indigenistas, que
generalmente están en la base de la historia regional. Ante ausencia de
ella, esta identidad se puede construir. |
|
|
Vehemencia por el bienestar de la región y su población. |
|
Esta es una visión para
actuar aunque al mismo tiempo marca un propósito genérico. Su
concreción, la construirá principalmente la región. Obsérvese que la
visión está al final de la actuación, no es pre-construida al
comienzo como es usualmente, por un pequeño grupo. Obsérvese también que
la región es entendida aquí como una persona colectiva, que opera
en el interior de un Estado según es reconocido internacionalmente y por
deseo propio. La integran un sinnúmero de personas colectivas
regionales (como empresas, instituciones, o entidades de diverso
tipo y propósito) así como personas individuales. Se es
vehemente, para el bienestar de todos, como un fervor colectivo. |
|
|
|
|
Principios generales
1. Respetar lo legal y privilegiar lo justo. Esmerarse en ser
considerado un buen ciudadano. Por justo se entiende lo que es
considerado como bueno por el pueblo.
2. Respetar todas las etnias, su historia y tradiciones, y contribuir a
su sostenimiento y desarrollo. Facilitar el uso y beneficio de sus
propios recursos.
3. Ofertar productos y servicios de calidad: seguros y limpios,
mejorando la calidad de vida de todos.
4. Respetar la mejor tecnología existente y desarrollar e incorporar las
más avanzadas tecnologías que atiendan las necesidades de los
consumidores.
5. Privilegiar la creatividad como principal fuente innovadora de las
personas desarrollando trabajos individuales y colectivos.
6. Buscar el crecimiento armónico, en términos espaciales, de personas y
actividades económicas.
7. Desarrollar relaciones respetuosas y equitativas en el nivel nacional
e internacional, prefiriendo alianzas con regiones afines y bloques de
base macro regional.
8. Centrar el propósito de desarrollo en el hombre y su medio ambiente.
Principios en relación con el medio ambiente
1. Crecer siendo respetuoso del medio ambiente. Eliminar y evitar
emisiones nocivas. El que ensucia debe limpiar.
2. Usar y desarrollar tecnologías que armonicen la actividad económica
con el medio ambiente.
3. Ir más allá de los planes de requerimiento legal. Comprometerse a un
trabajo voluntario y serio de mejoramiento ambiental.
4. Trabajar desde el comienzo vinculado estrechamente con los grupos
sociales involucrados en términos ambientales. Crecer con ellos.
Principios en relación con la Cultura de la Calidad
1. Cada día hay que aprender algo nuevo.
2. Cada día hay que ser mejores.
3. Buscar la perfección.
4. Consultar al que sabe.
5. Ser constante.
6. Cultivar el orden, la limpieza y la disciplina.
7. Respetar a las personas.
8. Respetar el medioambiente.
9. Liderar antes que supervisar.
10. Privilegiar la totalidad. |
|
Volver al principio.
|