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DECÁLOGO PARA LA CULTURA DE LA CALIDAD

 
Una Cultura antes que las Normas. 1. Cada día hay que aprender algo nuevo. 2. Cada día hay que ser mejores. 3. Buscar la perfección. 4. Consultar al que sabe. 5. Ser constante. 6. Cultivar el orden, la limpieza y la disciplina. 7. Respetar a las personas. 8. Respetar el medioambiente. 9. Liderar antes que supervisar. 10. Privilegiar la totalidad. Ama sua. Ama quella. Ama llulla.

 

Una cultura antes que las normas

La cultura se constituye en un conjunto de información que se transmite por el aprendizaje social entre miembros de un mismo grupo, y que se transforma en un modo de vida y costumbres, pudiendo incluso llegar a conformar un culto religioso. Esta transmisión, es por enseñanza, imitación o propia asimilación.

La cultura está asociada directamente al pensamiento, como actividad propia del entendimiento, resultante de la reflexión y del examen cuidadoso. Entonces, la cultura también se asocia a una ideología, un conjunto de ideas, creencias, juicios de valor, actitudes respecto a objetivos que tienen que ver con el destino de las personas.

Una cultura por la calidad busca entronizarse en la conciencia de las personas alrededor del tema de la calidad, y al convertirse en costumbre podría hacer innecesarias a las normas. Esta cultura hace sostenible la práctica de la calidad. Por ello, aquí se proponen un conjunto de principios (como fundamento, base, origen o comienzo del pensamiento por la Calidad), expresados en la forma de Decálogo, y construidos a partir de la lectura y práctica de lo que constituye este ejercicio del Curso de Gestión de la Calidad y BPA. El lector podrá discernir sobre ellos, y asumirlos en su propio entendimiento. Será importante que los tome en cuenta en su totalidad. Puede apreciarse que todos están relacionados entre si.

Han sido pensadas y escritas para personas naturales, y bajo otra connotación pueden ser útiles para personas jurídicas (instituciones, empresas). Especialmente si se les entiende como personas colectivas.

1. Cada día hay que aprender algo nuevo

 

Esto es equivalente a preguntarse al término del día: ¿qué he aprendido hoy de nuevo? Se trata de adquirir un conocimiento adicional, por el estudio o la experiencia. Cada día hay que incrementar nuestro conocimiento.

También este principio invita a no tener temor de enfrentar un tema nuevo de interés, y buscar comprenderlo. No necesariamente convertirse en especialista. El tema de interés se asocia con la actividad que desempeñamos, pero también puede entenderse como parte de una cultura básica, y útil. Por ejemplo, en los campos de la biotecnología o las telecomunicaciones que son las áreas de mayor desarrollo actual.

Al invitar a compartir el conocimiento adquirido, este principio se vincula con el siguiente.

 

2. Cada día hay que ser mejores

 

El principio busca acrecentarnos como persona. Recuérdese que una persona es un ser humano poseedor de conciencia y responsable de sus acciones. Con derechos y obligaciones. Es además un ser racional y creativo, capaz de enfrentar situaciones nuevas y proponer soluciones igualmente novedosas.

Se suele distinguir una persona física (biológica) de una persona psicológica (intelectual, afectiva, moral). La conjunción de ambas en cada individuo define su personalidad, manera característica en que cada persona es apreciada por los demás. Sin duda que los componentes físicos no pueden alterarse a voluntad, pero aquellos psicológicos (que tienen que ver con su fuero interno) pueden modificarse progresivamente. En el caso de este principio, el propósito es que vaya mejorando continuamente. En particular de la moral (tomando en cuenta que comprende el conjunto de hábitos, acciones y decisiones con sus correspondientes fines y objetivos, que la sociedad considera como buenos). El bien sumo es el propósito final de este principio.

En el lenguaje cotidiano, este principio busca una persona con "valores más firmes". El valor es todo aquello que hace que el hombre aprecie por si mismo o en relación con otra cosa. Originalmente el concepto de valor estaba centrado en los aspectos morales y religiosos, pero ahora también se incluyen los estéticos, políticos, económicos.

Mientras el primer principio alimenta la mente, este segundo alimenta el alma.

3. Buscar la perfección

 

Lo perfecto es el grado máximo en que se alcanza o manifiesta una cualidad (propia del hombre, de su producción o de sus servicios). Este grado tiene una vigencia temporal, y seguramente cultural y espacial, según es aplicado a los hombres, pues lo infinitamente perfecto es una característica sólo conferida a Dios.

La búsqueda de lo perfecto, significa que hay que mejorar continuamente, progresivamente, sin descanso, tanto en conocimientos como en valores. Al igual que en los principios anteriores, hay que reconocer que la Calidad es un propósito permanente.

También hay que tomar en consideración que este principio desecha el conformismo de lograr resultados o productos de primera, segunda o tercera. Todos deben ser de primera.

La búsqueda de la perfección conjuga los dos principios anteriores.

4. Consultar al que sabe

 

Al tratar un asunto y reflexionar sobre el mismo, antes de tomar una decisión, es necesario documentarse, buscar registros o datos, y también pedir la opinión, parecer o consejo. Si se trata de personas, hay que buscar a quien es calificado como el más docto en el tema.

En este caso, el saber está referido a sabiduría (conocimiento profundo). Cada vez encontraremos a alguien que sepa más. Y también está relacionado a contar con la información. Alguien sabe como aprender más.

Consultar al que sabe, por tanto plantea una serie de alternativas para profundizar en el conocimiento de algo que tiene que ver con las cualidades de las personas o de los frutos de su trabajo.

 

5. Ser constante

 

Como el árbol que se engrosa con el tiempo, la constancia ayuda a la mejora y al crecimiento como persona. Hay que ser firme, perseverante, pues nada se conseguirá de la noche a la mañana. También debemos entender bajo este principio, que la Calidad no aparecerá en el corto plazo.

Además implica que antes que preocuparnos por el tiempo y las metas, debemos enfatizar los objetivos finales. Lo importante es tener el camino o la ruta clara hacia dónde nos dirigimos.

 

6. Cultivar el orden, la limpieza y la disciplina

 

En el orden, cada cosa útil es ubicada en su lugar, en el sitio que le corresponde. En la limpieza nos deshacemos de lo que no sirve, o que altera nuestro desempeño o contamina los elementos de nuestro trabajo. En la disciplina respetamos y aplicamos las normas que nos ayudan a ser más eficientes.

El orden también significa una buena disposición de las cosas, un concierto entre ellas. El orden y la limpieza aplicados en conjunto en los ambientes del trabajo, los presenta como bellos o agradables, y facilitan nuestras tareas. También la limpieza significa la eliminación de lo superfluo e inútil. De ahí que el orden y la limpieza están firmemente relacionados.

El orden como disposición racional (en un trabajo, por ejemplo) obedece a un ritmo o secuencia, y tiene características espaciales y temporales.

 

7. Respetar a las personas

 

El respeto implica una conducta racional que el hombre se siente obligado a aceptar. Lo hace por convicción, no por interés.

En el caso de este principio se trata de brindar consideraciones a todas las personas, sin discriminación. Por ejemplo, aceptamos que no podemos agredirlos en su salud. O reconociéndoles el derecho al disfrute de los beneficios del desarrollo. Y tenemos en cuenta su opinión, especialmente en asuntos que tienen que ver con su presente y futuro. De esta manera, el respeto aparece ligado a la moral. Significa el imperativo que el deber, el respeto en este caso, ha de cumplirse por si mismo.

No sólo se trata de las personas en particular, también incluye a las comunidades en las cuales se encuentran organizados y viviendo.

 

8. Respetar el medioambiente

 

Esta consideración a las personas, se extiende al resto de componentes del medioambiente. En las precauciones que ha tomar para no agredirlos. El principio va más allá que el sólo cumplimiento de las leyes o reglamentos.

En lo físico, el respeto hacia el aire, el agua y el suelo. En lo biológico, hacia las comunidades animales y vegetales. En la cultura, hacia los modos de vida y costumbres. En lo histórico, hacia las evidencias del pasado para su permanencia. El ámbito de la calidad resulta así integral.

La Calidad que buscamos no puede regirse sólo en un tema de clientes, en el sentido usual del mercado. Está en el meollo de la búsqueda de una vida de mejoramiento permanente en armonía con lo que nos rodea. Somos fedatarios de activos que trasladaremos a las nuevas generaciones, en igual o mejores condiciones.

También podemos entender este principio extendiendo el significado de cliente. Ya la teoría clásica de la Calidad incorpora al cliente interno (responsabilidades ante los trabajadores, por ejemplo). Pero también debemos aceptar como cliente, y asumir responsabilidades frente a: el medio físico, el biológico, el cultural, el histórico, el económico y el resto de la sociedad.

 

9. Liderar antes que supervisar

 

En la Calidad, el líder tiene un compromiso mancomunado con el éxito de las tareas que conduce. No busca responsables. Busca cómo mejorar en grupo. No impone el miedo. Brinda la confianza que el trabajador necesita para sentirse orgulloso de los resultados de su trabajo. Conoce de cada tarea pues ha trabajado antes en ella. Llega a ser líder por los méritos conseguidos en su trayectoria laboral. Está plenamente identificado con el trabajo y con la institución. Se prepara continuamente. Aboga por la preparación de quienes trabajan con él. Los respeta sólidamente. Es un servidor.

El líder no necesariamente ocupa un cargo jerárquico, lo es porque en su actuación y desempeño influencia en las otras personas.

 

10. Privilegiar la totalidad

 

En la Calidad se brinda atención al todo, al total de partes que componen un proceso o un espacio, y cuyo resultado es más que la suma de las partes. Se reconoce que las cualidades del todo o de la globalidad pueden dar resultados superiores al de cada parte (una melodía puede ser mejor que las notas que la componen).

Sin embargo, la Calidad de la totalidad está condicionada por la calidad de cada una de las partes. La calidad de un alimento, por ejemplo, tiene que ser asegurada desde el campo hasta la mesa. Si falla en algunas de las partes del proceso o recorrido, la calidad final habrá fallado. También tiene que asegurarse la calidad en todos los insumos que se incorporan en tal proceso.

Ello también es válido al interior de una institución o empresa, cuya calidad como tal, demanda la existencia de la calidad en todos los componentes.

En las concepciones holistas como corresponden a nuestra cultura prehispánica, se buscan relaciones armoniosas entre todas las partes, siendo imposible dejar de lado alguna de ellas.

Puede descargar una versión en diapositivas del Decálogo para distribuirlo por correo.

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