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(Una muy importante referencia para el estudio de la Inocuidad y
temas afines, es la siguiente. University of Maryland.
Mejorando la
Seguridad y Calidad de Frutas y Hortalizas Frescas: Manual de Formación
para Instructores. 2002). |
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El
propósito de esta sección es precisar los conceptos básicos relativos a
la Inocuidad de los Alimentos, y en su relación con la Calidad de los
mismos. De hecho la inocuidad es considerada una característica
fundamental, prácticamente una exigencia, de los alimentos para ser
aceptados. Debido a ello, hay quienes prefieren que se le brinde un
tratamiento separado de la Calidad.
En particular las guías o normas norteamericanas relativas a las Buenas
Prácticas Agrícolas para productos frescos, se basan en exigencias sobre
su inocuidad.
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Al
igual que otros conceptos relativos a las características de las cosas o
los objetos (como la belleza, por ejemplo), el de la calidad también es
discutible. Cuando la característica está relacionada con la o las
motivaciones que el objeto provoca en quien lo contempla (como
satisfacción o posesión), se conviene en asociar la calidad con la
opinión o decisiones del sujeto. En relaciones de mercado, estas
decisiones tienen que ver con la compra del producto. |

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En
el caso de alimentos, y en particular de aquellos que serán consumidos
en estado fresco (como es común en hortalizas y frutas), la decisión de
adquirir el producto tiene que ver con la seguridad, tranquilidad o
confianza de que al hacerlo no se afectará la salud del consumidor. Esta
certeza, se entiende como Inocuidad. Junto con ella, hay otras
características del producto que influencian las decisiones del
comprador. |

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Se entiende por Calidad alimenticia a la totalidad de las
características que diferencian las
unidades individuales de un producto y sirven para determinar el grado
de aceptabilidad por parte del comprador. |
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Este
conjunto de características que conforman los atributos de la Calidad, los
cuales pueden presentarse agrupados de la siguiente manera.
Atributos externos. Apreciados
básicamente a través de la vista y el tacto, constituyen el primer
encuentro con el producto, y deciden usualmente la primera compra.
Atributos internos. Tienen que ver
con el olfato y el gusto, percibiéndose los compuestos químicos a través
de la nariz, la lengua y la boca.
Atributos escondidos. Difíciles de
percibir directamente. Tienen que ver con la frescura del producto, con
los componentes útiles para la vida, así como la seguridad de que al ser
ingerido, no se afectará la salud del consumidor.
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Los alimentos se deterioran o dañan por causas diversas que alteran
sus atributos. Estas causas pueden ser de origen biológico, químico o
físico. |
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Entre
los factores biológicos están las plagas
(insectos, roedores y aves), microorganismos (bacterias, virus y
hongos), procesos fisiológicos (en la respiración, la producción de
etileno, el crecimiento, la maduración, la transpiración, o daños
diversos ocasionados por las condiciones ambientales adversas).
Varias causas coadyuvan a estos deterioros, entre las cuales están las
malas prácticas, las condiciones de manipuleo y empaque. |
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También
se distinguen factores químicos o bioquímicos.
Entre ellos están las reacciones catalizadas por las enzimas (el
ablandamiento, sabores por descomposición o alteraciones en el color).
Además se reconocen los efectos de la oxidación (por mayor presencia de
oxígeno o inducida por la luz), así como el oscurecimiento no
enzimático.
Igualmente, y en razón a su contenido de humedad y textura, los
productos frescos son sensibles a los daños
físicos. Estos pueden ser ocasionados por malas prácticas de
manipulación, embalaje y transporte. Provocan una gran variedad de
cambios que motivan el desagrado y aumentan la tasa de deterioro. |
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